El Consejo Regulador de la Denominación de Origen se fundó en el año 1960. La viticultura comenzaba a representar un papel muy importante en el Penedès; se empezaban a establecer una serie de empresas que, en sus fincas vitícolas, elaboraban y embotellaban sus propios vinos, y comenzaban a comercializarlos. Esto dio pie a la creación de la Denominación de Origen Penedès: esta fundación quería ser simplemente el reconocimiento de un tipo de producto muy concreto y, además, ofrecer al consumidor una garantía de una determinada calidad zonal.

Actualmente, el Consejo Regulador tiene inscritos en sus registros a 3.700 viticultores y 170 bodegas. Este conjunto implica una producción anual de entre millón y medio y dos millones de hectolitros de vino.

La Denominación de Origen garantiza unas variedades concretas de uva: el vino con Denominación no puede elaborarse con cualquier variedad para producir un tipo determinado, sino que debe seguir unos protocolos de elaboración y proceder de viñedos situados voluntariamente dentro de la región natural.

Toda esta normativa ha dado lugar a un producto vitivinícola que el consumidor reconoce con el nombre de Penedès, tutelado por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen, y que, por tanto, garantiza una determinada calidad.