Ardbeg se enorgullece de ser el whisky de malta definitivo de Islay. Establecida en 1815, Ardbeg es venerada por los conocedores de todo el mundo como la malta más turbera, ahumada y compleja de todas las maltas de Islay. A pesar de su ahumado, Ardbeg es conocida por su deliciosa dulzura, un fenómeno que ha sido cariñosamente conocido como 'la paradoja turbera'.

Durante los años 1980 y 1990, Ardbeg sufrió un futuro incierto, y no fue hasta que la marca fue adquirida por The Glenmorangie Company en 1997 que la destilería fue salvada de la extinción. Desde entonces, la destilería ha resurgido como un ave fénix y hoy en día Ardbeg está bien establecida como una malta de nicho y culto, con un seguimiento apasionado. Hoy en día, Ardbeg es uno de los whiskies de malta ahumados más premiados del mundo.